LOS PREVIOS

Al volver de Escocia, en uno de nuestros encuentros para preparar el siguiente poro, nos llegó la información que una de las piedras que habíamos recogido una playa de Escocia cuando desobturamos el poro anterior, sería la indicada para activar este cuarto poro.

Nos reunimos como siempre en la playa del Cavaió del Mediterráneo las cinco integrantes del Proyecto Coral, una vez allí sentimos que la activación de la piedra comenzaría con nuestra energía, la energía de nuestros cantos del alma. Cada una entonó un canto, el resto lo seguimos y así hasta completar todos y finalizar con un canto común.

Viajaba a Maldivas sola como integrante del proyecto, pero acompañada por Olga, mujer medicina y sabia que hasta el momento siempre me ha acompañado en la rama de Sanación. Poseidón dio su aprobación y empezamos a preparar el viaje.

Maldivas está conformada por un sinfín de islas y no sabíamos exactamente al punto donde ir, pero sí la zona. Hacía allí nos fuimos llenas de ilusión, alegría y con mucho amor.

 

LA HISTORIA DE ESTE PORO

La historia de la obturación de este poro se remonta muchos años atrás, hace más de 2500 años.

Sabíamos que el proceso desobturación podía hacerse desde diferentes lugares del poro, desde distintas islas.

Escogimos la isla Dhiffushi ya que era, en principio, el mejor lugar y además era una isla que se mantenía intacta, lejos de los Resorts y las ostentaciones que ya estaban presentes en otras islas.

Hace 2500 años y en aquel lugar, varias comunidades hermanas luchaban entre ellas por algo que sabían que había en el fondo del mar. Pero en realidad, más que por “ese objeto” era por la creencia de lo que había allí. La población había creado con los años, una fantasía sobre el poder que atesoraba el objeto y se había ido transmitiendo esta historia de abuelos a nietos. La leyenda se les hizo más grande de lo que verdaderamente el objeto podía llegar a ofrecerles.

Estas comunidades, que habían otorgado apacidades o poderes a dicho objeto y con su deseo de poseerlo comenzaron a justificar cualquier acción para conseguirlo, fuera buena o incluso mala, y eso fue el principio del fin.

En aquellos tiempos, la separación entre la realidad tangible y la energética era mucho menor que en los tiempos actuales. Muchas personas manejaban el arte de la magia y algunas de ellas, con ansias de poder, quisieron tomar de la comunidad marina dicho objeto.

Ellos creían que era un objeto físico, pero nosotras descubrimos una vez que estuvimos en la zona, que no lo era, se trataba en realidad de una energía indescriptible que giraba en espiral y sin ninguna forma física. Una corriente de agua cargada de energía, una energía en constante cambio y con vibración muy alta.

Eso inició una lucha entre algunos miembros de las comunidades hermanas que acabó desembocando en una guerra que duró cerca de 400 años. Durante estos años, hubo guerras entre los nativos del lugar, entre las comunidades hermanas que habitaban, se dieron muchas luchas hasta que finalmente se organizaron en dos bandos claramente marcados. En esta guerra de magia negra y barcos invasores, murió mucha gente y trajo miedo y oscuridad a toda la zona.

Finalmente, los guardianes de esta energía, que eran también los guardianes del poro por el que madre Tierra respiraba,  decidieron ellos mismos obturar el poro con el ánimo de protegerlo. El poro se apagó y con el cierre el lugar fue gradualmente perdiendo su luz y ganando en la vibración del miedo y de la oscuridad.

Ese era el poro que ahora íbamos a desobturar.

 

LAS FASES DE LA DESOBTURACIÓN

En casa realicé un trabajo previo que continué a nuestra llegada a Las Maldivas.

La primera fase comenzó el martes por la tarde, recién aterrizadas en el lugar. Nos dirigimos hacia la playa donde presentamos al océano y a sus seres, la piedra que habíamos consagrado. Esta piedra preparada en la Playa del Cavaió con toda la fuerza de los cantos de las cinco integrantes del Proyecto Coral.

La segunda fase comenzó al día siguiente cuando fuimos a la playa más cercana al lugar donde estábamos alojadas: Una playa de arena blanca creada por la erosión del coral y la propia arena de la playa. El entorno era paradisiaco, aguas cristalinas de color turquesa donde habitaban diferentes especies marinas que se acercaban a la orilla. Un lugar de belleza y naturaleza incalculable, donde el tiempo se paraba dándonos la ocasión para perdernos sin prisa entre sus aguas.

Una vez allí comencé la activación mediante el canto durante 7 días.

A medida que cantaba sentía una mayor conexión con la piedra, una mayor conexión con el poro, con el lugar y con toda su historia.

Nos llamó la atención que los primeros días sentíamos mucho cansancio, más tarde canalizando, descubrimos que era consecuencia de la mala vibración del lugar. Un lugar precioso pero con mucha carga densa energética. Esta información nos animó a comenzar la labor de crear tubos de luz por los lugares a donde nos dirigíamos, eso cambiaba la vibración  y nos ayudaba a sentirnos mucho mejor.

Cada noche nos sentábamos en la orilla durante 2 o 3 horas para disfrutar de la belleza y de la serenidad del lugar, para conectar con la energía y con todos los seres de luz que quisieran acompañarnos.

Desde la primera noche, varias mantas raya se acercaban hasta la orilla curiosas de nuestra presencia y acabábamos siempre rodeadas por decenas de cangrejos expectantes y asombrados al ver que podíamos comunicarnos con ellos, incluso algunos pequeños tiburones se aproximaban a nosotras.

Unos días después todos sabían quiénes éramos y que habíamos ido a hacer allí. Nos sorprendió la facilidad para conectar con ellos y también saber lo contentos y honrados que estaban con nuestra presencia. No podré olvidar nunca cuanto amor sentí que me daban.

También pudimos conectar con una comunidad de sirenas que se presentaron al principio con burbujas y destellos en el océano oscuro en mitad de la noche. Pudimos conectar con ellas y mediante los destellos comunicarnos.

También tuvimos el honor de conocer a Lucía, una sirena que habita en el lugar. Se mostraba como una luz muy potente en el océano, ella estaba muy agradecida y fue ella quién nos mostró la historia del poro.

No teníamos muy claro el lugar exacto donde debía ser lanzada la piedra. Hicimos un par de excursiones océano adentro para ver si esos eran los lugares, una con delfines y otra haciendo snorkel en un arrecife. En ninguna de esas veces sentí que fuera el lugar elegido.

Olga había canalizado que había que buscar un coral y que yo debería bajar a las profundidades para dejar la piedra entre sus ramas. No teníamos claro donde encontraríamos un coral cerca de la playa.

La desobturación del poro estaba próxima, los cantos necesario ya los había realizado durante los 7 días y nos abríamos a la tercera fase. Era el momento de hacer la ofrenda de la piedra al mar. Con este acto, se daba lugar a la reapertura de este poro.

En una de las playas a la que íbamos a menudo y donde hacía normalmente los cantos del alma a la piedra, observamos que había una zona más profunda y de un color más oscuro, nos despertó curiosidad y cogimos un kayak para investigar.

Una vez en el mar con el kayak, nos acercamos al lugar y descubrí que había buceado previamente por esa zona y que había descubierto mucha vida marina: pececitos de colores, pequeños tiburones y algún que otro erizo de mar.

 

Fuimos concretando el perímetro y comenzamos a buscar más concretamente el poro.

En la búsqueda pudimos ver unas burbujas diminutas que se concentraban justo en la zona que observábamos y percibimos que era la comunidad de sirenas que nos acompañaba desde el principio de nuestra aventura, ¡ellas eran las encargadas de mantener localizada aquella energía!.

Mientras remábamos en círculos, despertamos la curiosidad de una pareja que nadaba cerca y se acercaron a observar la zona donde nos encontrábamos. No entendían que hacían dos mujeres dando vueltas en kayak en un espacio tan concreto, mirando continuamente hacía el fondo del océano, fue una anécdota graciosa.

Como sentimos que no haríamos la entrega en kayak, volvimos a la orilla y decidimos regresar buceando. Se podía percibir a los seres de luz y del mar como esperaban impacientes la entrega de la piedra.

Al llegar a la zona vi un coral que otro día me había llamado la atención. Me acerqué buceando y sentí que ese era el lugar, que ese era el coral y que allí era donde dejaría nuestro preciado tesoro.

Bucee hacía el coral y pude ver cómo, parecía ya muerto pero rodeado de mucha vida, con infinidad de peces de colores entres sus ramas. Una imagen que se quedará en mis retinas para siempre.

Me costó llegar hasta él, había una fuerza que no me dejó acercarme totalmente. Cuando estaba casi a un metro del coral, solté la piedra y quedo entre unas ramas, luego saltó hacía otras. Unos segundos más tarde pude ver como había desaparecido, ya no era visible al ojo humano: había quedado abrazada por las ramas.

Comenzaron a acercarse más peces hacía el coral.

Y un par de minutos más tarde comenzamos a sentir una fuerza centrípeta que nos arrastraba hacía el fondo marino, hacia el coral. Tuvimos que hacer un sobreesfuerzo para salir de esa energía y regresar nadando a la orilla. La energía y la corriente eran cada vez más fuertes, no dábamos crédito de lo que estaba ocurriendo.

Una vez depositada la piedra, los seres de luz nos dijeron que el trabajo quedaba en sus manos y en los seres del mar para continuar con el proceso de desobturación.

Los seres del mar se mostraron muy presentes. Ellos, que desde el inicio nos recibieron con muchísima alegría y los brazos abiertos, ya sabían desde hacía tiempo que irían algunas almas a desobturar aquel poro.

Cuando al día siguiente nos acercamos a la playa enseguida notamos que ya tenía otra vibración. De hecho, no pudimos acercarnos mucho a la piedra porque algo en nosotras nos decía que debíamos mantenernos a distancia.
En las siguientes horas, el poro fue aumentando la vibración de forma gradual aparentemente de manera lenta, esperando a ser transportada por los seres de luz y del mar hasta el lugar exacto.

A la vuelta de Maldivas, Poseidón nos dio la información de que la total desobturación se haría en unos ciento y pico de años. La piedra se irá moviendo de lugar hacía el nordeste, la llevan los animales marinos poco a poco. La energía expansiva de la piedra hace que lentamente vaya llegando al lugar exacto del poro y allí se empiece a generar nuevamente “la energía original”, la corriente de agua cargada de energía, una energía en constante cambio, con vibración muy alta.

Desobturar este poro fue muy muy especial.

Se creó una consciencia mayor sobre mi camino en la rama de sanación, que es también mi camino de vida.
Gracias a todos los seres del mar y de luz que nos acompañaron.

Gracias a Poseidón por ser mi guía de vida.

Gracias Olga por acompañarme.

Gracias.

 

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agua y coral maldivas 2019 proyecto coral
 
agua y poro maldivas 2019 proyecto coral

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